“Intentarlo es el mayor acierto al emprender”: la mirada de Carolina Rodríguez, CEO de Enisa
Enisa, Empresa Nacional de Innovación, se define como una sociedad pública adscrita al Ministerio de Industria y Turismo, cuya misión es contribuir a que proyectos viables e innovadores, impulsados por startups y pequeñas y medianas empresas españolas, encuentren la financiación necesaria para desarrollarse y competir en un mercado global. Carolina Rodríguez es su consejera delegada desde julio. Acumula más de dos décadas de experiencia en el sector público y una trayectoria ligada a la promoción del emprendimiento y la inversión. Tras su paso por ICEX, Invest in Spain y la Oficina Comercial de España en Rabat, se incorporó a Enisa en 2013, donde ha dirigido áreas clave y participado en la elaboración de la Ley de Startups.
Bajo su liderazgo, Enisa ha reforzado su papel como motor del emprendimiento innovador: el importe medio de los préstamos roza los 180.000 euros y predominan empresas jóvenes, con plantillas reducidas y un fuerte peso del sector TIC.
Un contexto ideal para celebrar el Día Mundial del Emprendimiento reuniendo a Rodríguez y a Natalia Fdez. Laviada, subdirectora General de Prevención, Calidad y Comunicación de Fraternidad-Muprespa, sobre las tendencias y la evolución del ecosistema emprendedor en España.
¿Cómo perciben desde Enisa la realidad del emprendimiento en la actualidad?
El emprendimiento innovador es hoy un motor real de progreso. En España, emprender se ha consolidado como una opción cada vez más extendida, especialmente entre las personas jóvenes, que buscan proyectos con propósito. Según el Informe GEM España 2024-2025, la actividad emprendedora encadena cuatro años consecutivos de crecimiento, con una Tasa de Actividad Emprendedora del 7,2 % de la población adulta.
Además, nuestro país destaca por contar con múltiples polos de emprendimiento distribuidos por todo el territorio, una ventaja clara frente a otros países donde la actividad se concentra en una sola ciudad. El reto ahora es seguir impulsando ecosistemas en zonas rurales y en ciudades medianas para ampliar el mapa de oportunidades.
Nuestra prioridad continúa siendo llegar a todo el país, y ese es precisamente uno de los grandes valores de Enisa. No nos centramos únicamente en los grandes hubs como Madrid o Barcelona; también ponemos el foco en ecosistemas más pequeños que, con los recursos de los que disponen, están impulsando el emprendimiento como una auténtica palanca de transformación económica. Nos gusta estar allí donde se emprende.
“El papel de Enisa en el ecosistema del emprendimiento innovador español va más allá de nuestra financiación”. Esta es una reciente afirmación suya ¿Nos puede describir las principales herramientas, tanto financieras como no, que Enisa pone a disposición de las personas emprendedoras?
En Enisa nos gusta decir que nuestra labor va más allá de la financiación. En primer lugar, actuamos como un motor público de apoyo al emprendimiento innovador en España a través de la concesión de préstamos participativos dirigidos a pymes y startups con proyectos de base tecnológica o de alto potencial de crecimiento. Dicha misión financiadora nos permite además ser una aceleradora de talento al acompañar cada día a quienes emprenden. Empresas de reconocido renombre hoy como Wallapop, Silbon, Heura, Ecoalf, MarsiBionics, Komvida, Brooklyn Fitboxing, Clicars, Cabify o PLD Space, en su día vinieron a Enisa.
En segundo lugar, ejercemos como entidad certificadora de empresas emergentes en el marco de la Ley de Startups, evaluando si cumplen los requisitos legales para acceder a incentivos fiscales, laborales y administrativos. En conjunto, nuestra actividad combina impulso financiero y reconocimiento oficial para fortalecer el ecosistema emprendedor español.
Por si esto fuera poco, Enisa también impulsa la formación emprendedora. A través de un convenio con la UNED hemos desarrollado microcredenciales universitarias. Se trata de certificaciones académicas o profesionales de corta duración que acreditan habilidades, conocimientos o competencias específicas en un área determinada. A diferencia de los títulos universitarios tradicionales (licenciatura, grado, máster o doctorado), estas credenciales son más ágiles, orientadas a un mercado concreto y muy flexibles, ya que se imparten en línea, y se adaptan al ritmo de cada persona.
Enisa cuenta con un programa centrado en fomentar el emprendimiento femenino digital y reducir la brecha de género en este sentido ¿Cuál está siendo la respuesta a esta iniciativa?
La presencia de mujeres al frente de nuevas empresas sigue siendo reducida. Según el Mapa del Emprendimiento 2024 de South Summit, apenas alcanza el 20% desde hace años. A esto se suma que la financiación bancaria tiene un peso menor en los proyectos liderados por mujeres que en los impulsados por hombres. Esta brecha suele compensarse con un mayor recurso a apoyo familiar, amistades, subvenciones, ayudas públicas y fórmulas como el crowdfunding.
De hecho, y volviendo a los datos del Informe GEM, se constata que crear y consolidar una empresa liderada por mujeres requiere, de media, 67.279 euros, un 11% menos que en el caso de los proyectos impulsados por hombres. Nuestro objetivo es contribuir a revertir esta situación.
Por eso contamos con Emprendedoras Digitales, una financiación cuyos fondos proceden del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, y con la que buscamos asegurar que la financiación no sea el freno que impida a una mujer poner en marcha su proyecto o hacerlo crecer. Hoy en día, hemos aprobado 355 préstamos por un importe cercano a los 54 millones de euros, un avance que demuestra el impacto real de esta apuesta.
¿Qué caso real le ha llamado más la atención en su experiencia con personas emprendedoras?
Me pones muy difícil elegir, porque Enisa, tras cerca de 45 años de trayectoria, ha financiado a casi 9.000 empresas. Lo que sí puedo afirmar es que en cada una de ellas he encontrado personas que comparten una misma convicción: que la vida es sinónimo de intentar y resistir. El valor de todas estas personas emprendedoras reside precisamente en no quedarse con la duda de qué habría pasado si no lo hubieran intentado, y en dejar huella a través de sus proyectos. A ellas debemos agradecerles la creación de empleo, la generación de valor económico real y el impacto social que producen en los territorios donde nacen y crecen.
Junto a la suya ¿qué otra institución o entidad considera de referencia en la materia?
Creo firmemente que el valor de la Administración pública en el apoyo al emprendimiento se construye desde la suma. Cada institución desempeña un papel complementario y necesario. En nuestro caso, ampliando y acelerando el crecimiento del tejido pymes y startups.
Organismos como ICEX España Exportación e Inversiones, CDTI, COFIDES, Red.es, las comunidades autónomas o las cámaras de comercio desarrollan programas de financiación, internacionalización, digitalización y acompañamiento empresarial. Este ecosistema institucional, trabajando de forma coordinada, permite que más proyectos innovadores encuentren los recursos necesarios para nacer, crecer y competir en mercados cada vez más exigentes.
¿Cómo cree que las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social pueden ayudar más a las personas emprendedoras?
Las Mutuas pueden ser mucho más que gestoras de contingencias: pueden convertirse en aliadas estratégicas del emprendimiento. Ayudar a que las personas emprendedoras trabajen con seguridad, salud y estabilidad es clave, porque estas son condiciones esenciales para que cualquier proyecto pueda consolidarse y crecer.
Además, su conocimiento del sistema de protección social y de la gestión de contingencias las sitúa en una posición privilegiada para ofrecer prevención, asesoramiento y apoyo temprano en las primeras etapas del emprendimiento.
¿Qué emprendedora o emprendedor le parece un ejemplo inspirador?
Hay un caso que me parece especialmente inspirador: el de Ekonoke, fundada por Inés Sagrario y Marta Iglesias. Dos emprendedoras que decidieron revolucionar un sector tan tradicional como el del cultivo de lúpulo. Su propuesta era tan ambiciosa como innovadora: producir lúpulo en entornos controlados, sin pesticidas, con un uso mínimo de agua y durante todo el año, algo que hasta entonces parecía imposible. Llamaron dos veces a las puertas de Enisa para financiarse: la primera en 2021, con un préstamo de 300.000 euros, y la segunda en 2025, con 110.000 euros.
Gracias a este apoyo, pudieron dar el salto del laboratorio a una planta industrial en Chantada (Lugo), donde validaron el cultivo hidropónico de lúpulo indoor a gran escala, en colaboración con Hijos de Rivera. Tras el éxito de esta planta piloto, la compañía se ha marcado como objetivo la construcción de la primera fábrica industrial del mundo capaz de garantizar una producción sostenible de lúpulo durante todo el año. Esta empresa demuestra que cuando se combina visión y financiación adecuada, se pueden transformar industrias enteras.
EN CLAVE PERSONAL…
A emprender se aprende…
…emprendiendo. La formación es una ventaja, y carecer de conocimientos en gestión, finanzas, marketing o estrategia puede dificultar el camino. Pero también es cierto que hay personas muy formadas que fracasan y otras con formación limitada que construyen empresas sólidas. El emprendimiento es un proceso complejo, en el que influyen muchos factores, y en el que aprender —tanto desde la formación como desde la experiencia— es parte del camino. Al final, todo se resume en una máxima sencilla: avanzar exige ponerse en marcha.
Cuando enciendo mi ordenador siempre veo primero…
La oportunidad de aprovechar un nuevo día y de disfrutar del camino de la vida.
¿El acierto más grande a la hora de emprender es…?
Intentarlo.
¿Y el error más grande es?
Tener miedo.
Para estar al día de las novedades en el sector emprendedor...
Me gusta estar donde se piensa y se debate el emprendimiento: foros de reflexión, eventos y espacios de encuentro con personas emprendedoras, inversoras e instituciones. Escuchar, conversar y contrastar visiones es, para mí, la mejor forma de mantenerse al día.